Demuestra que no eres bruja sino puedes morir

A pesar de estar en  el 2013, todavía quedan algunas costumbres de la edad media en algunos países de nuestro planeta como veremos a continuación en el siguiente reportaje difundido en Noviembre 2012.

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Miles de personas, sobre todo mujeres, son acusadas de brujería en Nepal. Es una maldición que puede acabar con sus vidas.

A Ranwati Chowduri la llaman bruja. Porque, cuando una de sus familiares enfermó, un chamán aseguró que la dolencia estaba provocada por un maleficio que ella le había lanzado. Para descubrir la procedencia de la magia negra que mantenía postrada en la cama a la mujer, el curandero utilizó una curiosa técnica: cuando la fiebre hacía delirar a la enferma, él le zurraba. “Con cada golpe solo decía una palabra: mi nombre”, recuerda Ranwati con un escalofrío. Para los habitantes del poblado en el que reside esta mujer de 38 años, situado en una remota zona del extremo oriental de Nepal, la relación causa-efecto resultó muy clara. “Me acusaron de haber provocado su dolencia”.

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A partir de entonces, la vida de Ranwati se convirtió en un infierno. “Incluso mi marido me gritaba, y quiso echarme de casa”. Pero se armó de valor y decidió dar la cara. La única solución en un poblado en el que la mayoría es analfabeta y jamás ha pisado una escuela era someterse a la prueba que propuso el chamán para salir de dudas: propinaría otra paliza a la mujer convaleciente; si las magulladuras aparecían en el cuerpo de Ranwati, se demostraría que esta era la culpable de su padecimiento. Ambas accedieron. A la enferma estuvo a punto de enviarla directamente a la tumba, pero el cuerpo de Ranwati continuaba inmaculado. Así que el santón la declaró inocente.

Pero ahí no acabó su odisea. El pueblo comenzó a sospechar, y finalmente decidió que Ranwati había sobornado al chamán. “Todos creyeron a una mujer que dijo que me había visto con dinero ese día”. Así que el jefe del poblado, generalmente la persona más adinerada o influyente, decidió recurrir a la justicia popular, que consiste en una asamblea presidida por él y que conforma el órgano en el que se dirimen las disputas en primera instancia. “Se formaron tres grupos: uno que me apoyaba, otro que estaba en mi contra y un tercero de indecisos que quería repetir la prueba”. Ganó el último, y una vez más la enferma tuvo que pasar por un calvario.

En esta segunda ocasión, al exorcista no se le ocurrió otra cosa que quemar con cigarrillos a la víctima del supuesto conjuro. Una vez más, para culpabilizar a Ranwati era imprescindible que las quemaduras apareciesen en su cuerpo. Lógicamente, eso no sucedió, y su inocencia quedó nuevamente certificada. O así debería haber sido, porque, aunque nadie se atreve ya a acusarla directamente, lo cierto es que la mujer ha sido segregada de la comunidad. “Tienen un pacto secreto para volver a culparme en cuanto suceda algo negativo en el pueblo, y me han dicho que me darán de comer heces y me harán beber orina. Yo estoy tranquila, porque sé que no soy una bruja, y ya les he dicho que si consiguen probar lo contrario, comeré lo que tenga que comer”. Y si los vecinos se sobrepasan, acudirá a la policía.

Nepal

El caso de Ranwati roza el surrealismo, pero es frecuente en los países del subcontinente indio, donde diferentes factores se alían para crear situaciones propias de la Edad Media. “La superstición y la falta de formación son el caldo de cultivo perfecto para que la envidia o el odio se canalicen de esta forma contra quienes generalmente son los eslabones más débiles de la sociedad: mujeres solas, en muchos casos viudas, pertenecientes a los grupos de intocables Dom y Mester”, explica Ram Kumari Das, presidenta de la Asociación de Mujeres de Siaraha Lahan, la comunidad en la que reside Ranwati, que recibe apoyo deAction Aid Nepal y de su organización hermana Ayuda en Acción España. “La población cree en la magia blanca de los chamanes para la curación de todo tipo de enfermedades, y eso lleva a que la mayoría también crea en el mal uso que se puede dar a esos poderes”. Las acusaciones se pueden lanzar sin prueba alguna y, en ocasiones, las consecuencias resultan fatales.

Es el caso de Dengani Mahato, una mujer de 40 años cuya muerte en febrero provocó gran consternación en el país del Himalaya. Había sido acusada de brujería tras la muerte de un niño que residía cerca de su choza, y fue ajusticiada por una decena de hombres que la apalearon antes de rociarla con queroseno y prenderle fuego delante de su hija de nueve años. La quemaron viva, y ni siquiera querían permitir que la policía recuperase el cuerpo para realizar la autopsia. El primer ministro nepalés, Baburam Bhattari, anunció una compensación de un millón de rupias (en torno a 10.000 euros) para los dos hijos de Dengani, y pidió a la población que no confíe en los chamanes. Sin éxito.

“Los casos van en aumento”, sentencia Ram. “En nuestro distrito tenemos documentados casi 40 en los últimos tres años, pero solo uno ha llegado a los tribunales y nadie ha sido castigado. Generalmente, la policía no quiere involucrarse, y deja la justicia en manos de los comités locales, quienes, aunque el código penal recoge castigos de hasta dos años de cárcel para las personas que acusen a alguien de brujería, no siempre fallan en favor de la víctima”. La ley en este país de cohesión imposible es poco más que papel mojado y, por eso, la Asociación de Ram se reúne cada mes para ofrecer consejo a las víctimas.

Panu Chowdury es una de las últimas. “A un niño de mi pueblo le picó un escorpión. El chamán dijo que el veneno era raro, que tenía mucha más fuerza de la habitual y que no podía pertenecer al animal. Que había sido enviado por alguien que quería hacerle daño. La madre me acusó de brujería”, cuenta. Fue suficiente para que una masa enfurecida atacase su vivienda, destrozase el altar que tenía dedicado a Shiva y le diese una paliza a su marido.

La Asociación de Ram intercedió antes de que fuese demasiado tarde, y ofreció pagar 100.000 rupias (algo más de mil euros) si se conseguía probar que Panu era una bruja. Pero si no, los atacantes tendrían que abonar una compensación de dos millones (20.000 euros). “Consiguieron que depusieran su actitud”, recuerda Panu. “Pero no han dejado de hostigarme. Incluso mi nuera me acusa de guardar un espíritu maligno que terminará matando a su hermano”. La nuera y ella mantienen una disputa económica, y la primera ha considerado que la acusación de brujería es la mejor forma de hacer presión para salir victoriosa. “Me consta que ha pagado a un chamán para que la ayude”,

Mangal Paswen personifica la otra cara de estas historias. Es un exorcista. Y cree sinceramente en la existencia de las brujas. En el porche de su casa duerme el nieto que nació hace dos meses y su cuerpo está lleno de amuletos y hierbas medicinales destinados a protegerlo de espíritus maléficos y de la magia negra. “Mis dos nietos anteriores fallecieron, y temo que éste, que también está enfermo, corra la misma suerte”, reconoce este hombre de 68 años, que recibió los poderes sobrenaturales de un viejo santón cuando era niño, durante los nueve días que dura el festival de Nourata, “el único momento en el que uno puede convertirse en chamán”.

A Mangal le va bien el negocio. Ofrece todo tipo de rituales, la mayoría para curar dolencias físicas y psicológicas que debería tratar personal médico cualificado. Pero en Nepal este escasea, y su ayuda es la única que muchos vecinos pueden costear. Lo metafísico se impone. “Es casi imposible saber quién es una bruja, pero el refranero dice que ‘cuando hay un leopardo, la cabra desaparece’. Así que si una mujer llega a un lugar y sucede alguna tragedia, es evidencia suficiente”, asegura. Él desentraña la verdad mediante ritos que le permiten entrar en contacto con los espíritus y determinar qué deidad está irritada o quién ha lanzado un maleficio, pero afirma que nunca fomenta la violencia. “Cuando descubro a una bruja trato de convencerla de que deje de practicar magia negra”. Eso sí, si no consigue su objetivo o la acusada no reconoce los hechos, el chamán aboga por medidas extremas. “A las brujas hay que cortarles la nariz y el pelo, y embadurnarles la cara de negro para quitarles sus poderes”.

Afortunadamente, Mangal asegura que, gracias a curanderos como él mismo, muy pocas veces hay que llegar al límite, y que cada vez hay menos juicios de brujería. Sin embargo, solo durante la noche que este periodista pasa con él lleva a cabo dos rituales. En el primero, el objetivo es hacer huir al fantasma de una bruja que está volviendo loco a Ramashish Paswan, un adolescente que sufre brotes psicóticos. “Cuando viene el chamán me encuentro mejor”, asegura él. La escenografía es muy sencilla. Ramashish se sienta en un pequeño taburete a la entrada de la chabola en la que está recluido, y Mangal masculla una retahíla de palabras ininteligibles mientras agarra su cabeza y lo rocía con polvos vegetales. El clímax llega con unas brutales convulsiones que el chamán sufre “en la lucha contra el fantasma”, que escapa a campo través perseguido por Mangal. Con un grito al borde de un arrozal concluye el espectáculo, que el pueblo ha seguido en silencio sepulcral.

La noche acaba con otra escenificación teatral destinada a impedir que el embrujo que sufre una madre enferma pase a la niña que sujeta en brazos. “Es un tratamiento que llevará semanas”, le avisa el curandero frente a una multitud expectante.

Aunque Mangal rehúsa hablar de sus honorarios, las dos familias que han contratado sus servicios aseguran haber pagado “todo lo que ha pedido”. Desde animales hasta tierras. “Son gente muy poderosa en su comunidad. Muchas veces no cobran dinero, pero se resarcen con propiedades e incluso con favores sexuales”, afirma Ram Kumari Das, cuya asociación se las ve y se las desea para convencer, incluso a quienes han sido acusadas de hechiceras, de que las brujas no existen.

De hecho, a Maya Chowdury le ha costado convencerse de que no es una bruja. Porque su madre ya era considerada eso antes de que ella naciera, y ha vivido toda su vida bajo una sospecha que se convirtió en certeza después de que una niña enfermase tras vestir ropa que ella había confeccionado. Tenía 23 años cuando incluso su familia vio en ella al fantasma de su madre. Su marido, militar, la abandonó, y la familia política la obligó a marcharse con sus dos hijas. Hace diez años que vive en dependencias de la Asociación de Mujeres, donde ha descubierto que la ley está de su parte.

Y ahora prepara el contraataque. “He denunciado a mi marido, que se ha vuelto a casar. El juez me ha otorgado una pensión para las niñas de 3.000 rupias al mes (30 euros), y exige a mi marido que me dé parte de la tierra que teníamos”. Sin embargo, desde que este se fue al extranjero en una misión de paz, Maya no ha visto ni una rupia, y peligra la escolarización de sus dos descendientes, de 8 y 12 años. “Cuando regrese volveré a demandarlo. Porque no somos brujas”.

 

* Zigor Aldama, Janakpur, 8 Nov.2012

Exposición en Nueva York desvela el misterioso mundo de las arañas

Las arañas son las protagonistas de una exposición que se inaugura mañana en el museo de Historia Natural de Nueva York, en la que el visitante puede adentrarse en los secretos y curiosidades que se esconden tras la tela que tejen estos arácnidos, a veces desconocidos.

“En esta exhibición presentamos algunas de las criaturas más fascinantes y exóticas del planeta, que tienen mucho que enseñarnos sobre la diversidad de la vida, la fragilidad de los sistemas naturales y nuestra responsabilidad con la Tierra”, dijo la presidenta del Museo de Historia Natural, Ellen Futter, en un comunicado.

Para ello, la exposición muestra una veintena de ejemplares vivos de arañas, con el fin de que se pueda apreciar su anatomía, su comportamiento y sus características.

Entre ellas, figuran tarántulas de colores tan intensos “como los de un pájaro tropical”, la araña lobo, la pescadora, el escorpión más grande de Norteamérica, otra conocida coloquialmente como “Goliat comedora de pájaros” que se alimenta a base de serpientes, ratones o ranas, o aquella en la que se inspiró E.B. White para escribir su clásico infantil “Charlotte’s Web”.

Ésta es sólo una pequeña muestra de las 43.000 especies de arañas identificadas hasta la fecha en todos los continentes excepto en la Antártida, y los científicos suponen que en el mundo existen otras tantas todavía por descubrir en ecosistemas diversos que van desde los desiertos a la selva, pasando por las ciudades.

La exposición destierra algunas creencias erróneas, como que las arañas son insectos, y desvela que sólo la mitad de las especies conocidas producen seda, así como que muchas otras no poseen veneno.

Además, pone de relieve las cualidades que pese a su, a veces, mala fama, las hacen tan valiosas para el equilibrio natural, como su condición de depredadoras de insectos, sin la cual estas poblaciones se descontrolarían.

Las arañas, arácnidos al igual que los escorpiones o los ácaros, pueblan la Tierra desde hace más de 300 millones de años (son anteriores a los dinosaurios).

A lo largo de la historia han inspirado al poeta romano Ovidio, a la artista Louise Bourgeois, una de cuyas esculturas preside la entrada de la exposición, y en ellas se basan los poderes de uno de los superhéroes de cómic más famosos de todos los tiempos: Spider-Man.

En la muestra, que permanecerá abierta hasta el 2 de diciembre, también puede encontrarse un modelo de araña trepadora cincuenta veces más grande que en la vida real, el prototipo de un robot que emula a estos animales, o el fósil de una de ellas, conservado en piedra caliza, con más de 100 millones de años de antigüedad.

 

* EFE, 28 de julio del 2012

La otra cara del diablo

Muchas personas en el mundo creen que la imagen física del Diablo es la de un monstruo horrendo, que con solo verlo nos asustamos tanto que podemos morir de la impresión. Incluso hay muchas imágenes al respecto que podemos encontrar en el Internet y en la literatura afín a este tema. 

La imagen del diablo (demonio, Satanas o Lucifer) que tienen muchas personas, en el mundo, es la siguiente:

Es decir, la de un monstruo horrible o de un hombre gigante de aspecto temible y muy sanguinario, como vemos arriba.

Asimismo otra visión, que quizas se puede decir corresponde a los mas moderados es la de ver en el diablo a un hombre maduro como la siguiente foto retocada:

Sin embargo nos podemos llevar una gran sorpresa de quien en realidad se puede parecer al demonio y sus principales asesores que lo rodean.

Antes de darle la respuesta a la pregunta de:

¿Como es la cara del Diablo? O ¿Como es la otra cara del Diablo que poca gente conoce?

Quiero decirles que definitivamente los Niños No pueden ser diablos o demonios, ya que son seres angelicales, es decir, mientras estan en esa etapa de edad son totalmente inocentes o limpios espiritualmente hablando.

Por otro lado también podemos identificar a los que no son Diablos o demonios por sus miradas limpias o definidas las cuales concuerdan con buenas acciones que observamos durante un tiempo razonable.

Todos los humanos de buena voluntad o que buscan la verdad de la vida, un “sexto sentido” o “asesor espiritual”, quien nos indica cuando estamos en presencia de otra persona que puede ser un demonio o enviado de este.

A continuación veamos algunas caras que usa el diablo para engañar a personas y hacerlas que hagan lo que el quiere.

También dicen que el diablo usa forma de gato para meterse en casas y poseer a algunas personas de la familia que los cria y los hace hacer cosas muy malas:

Una forma de darnos cuenta si un gato es un demonio o ciervo de este es ver si tiene un caracter agresivo ante ciertos actos buenos que hagamos, como darle de comer a nuestro lorito o jugar con nuestro perro o hablar de solidaridad humana. Lo mismo que se pega mucho a algún miembro de la familia y vemos que este se obsesiona con el gato o hace actos negativo y hasta duerme con el gato.

Sin embargo, el Diablo como es un “angel rebelde” es un ser muy poderoso e inteligente si lo comparamos con la gran mayoría de seres humanos, los cuales ademas de su limitación física, no tienen el conocimiento completo de la existencia o son indiferentes a este.

En realidad las fotos que se acercan mas a los verdaderos demonios o ciervos de este que actuan diariamente en nuestro mundo, y que engaña a la mayoria de personas, tienen la siguiente apariencia:

Créeme que no exagero al decir que el demonio toma la forma de jovenes y bellas mujeres, lo mismo que hombres, para seducir a muchas personas que caen fácilmente en sus redes; pues piensan que la juventud y belleza física es sinónimo de pureza espiritual o de ser buena persona.

Las personas que estamos claro en la misión de nuestra existencia en esta vida y tenemos un poco de experiencia en hechos sobrenaturales, podemos percibir los signos que se marcan en los rostros de “angelicales damas o caballeros” aparentemente.

 A nosotros no nos engañan; pero, lamentablemente, a la mayoría de personas, jóvenes y viejos, Si lo hacen. Por eso vemos muchos actos negativos o violentos, junto con el caos e injusticia que existe en nuestro mundo actual.

Por eso es mejor ser juicioso y No dejar que las apariencias nos engañen y confiar en personas que no solamente nos demuestren que tienen apariencia de buenas personas, sino que sus actos, en un tiempo razonable, los respalden.

Hasta siempre.

Carlos Tigre sin Tiempo (CTsT)

El misterio del lamido del Gato

Si comenzamos a ver a nuestro alrededor veremos muchas cosas interesantes o misteriosas. Algunas tienen explicación o solución como la que presento ahora: “La forma en que los gatos pueden beber su leche o líquidos en general sin la normal succión que tienen otros animales o nosotros los humanos.

Este tema, por mas simple que parezca increíble, fue materia de una entretenida polémica y rápida investigación que fue seguida por el diario New York Times, como anexo aquí.

Así podemos ver que los gatos pueden beber su leche, al igual que los perros, sin succionarla como se aprecia en los 5 fotos que muestro a continuación:

Arriba se puede apreciar la forma en que un gato usa su lengua para beber toda su leche (en este caso), sin necesidad de hacer magia; sino usa las habilidades en que su cuerpo posee desde su creación o desde su nacimiento en este mundo.

Hasta siempre.

Carlos tigre sin Tiempo (CTsT)

Los vampiros existen

El sello Mondadori publica una vistosa antología de relatos con el vampiro, uno de los mitos que más literatura ha generado en los últimos años, como protagonista.

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En un célebre pasaje de Drácula, el profesor Abraham Van Helsing se dirige a la audiencia en estos términos: “Los seres que llamamos vampiros existen; alguno de nosotros tiene pruebas de ello. Pero aunque no tuviéramos la evidencia irrefutable de nuestra propia experiencia tan desdichada, las enseñanzas y los testimonios del pasado ofrecen pruebas suficientes para cualquier persona sensata”. Los “testimonios” aludidos por este eminente Doctor en Medicina, Filosofía, Literatura… -como tal se presenta en la novela-, ingentes a finales del siglo XIX, son sencillamente inabarcables a principios del XXI. El vampiro ha generado más literatura que ningún otro mito en la última centuria. A su universalidad -bajo distintos nombres o ropajes, se halla en casi todas las culturas del planeta- debemos añadir su popularidad: el personaje está presente en la novela, el cine, el cómic, la televisión, los videojuegos, la música o la pintura. Debido a su naturaleza epidémica, el vampirismo también ha sido estudiado por la medicina moderna. 

En un trabajo de 1979, Bruce Wallace lo relacionaba con la rabia y remontaba el origen de la leyenda al tiempo de las cavernas: “Durante las primeras etapas de la enfermedad, quienes habían sido mordidos por murciélagos rabiosos irían internándose cada vez más en la oscuridad para escapar a la luz [uno de los síntomas de la rabia es la fotofobia]. Durante las últimas etapas emergerían de ellas convertidos en locos agresivos que intentarían morder a los demás. Las nuevas víctimas de sus mordeduras harían que el ciclo volviera a empezar”, suscribe Charles G. Waugh. Además de apuntar en la dirección correcta, éste y otros trabajos abundan en la antigüedad del mito. El vampiro es una criatura milenaria. No obstante, por una de esas ironías a las que tan dada es la Historia, su eclosión tuvo lugar en el llamado Siglo de las Luces, lo que llenaría de no poca indignación a Voltaire, Rousseau y otras lumbreras de la época. A mediados del siglo XVIII se documentaron varios casos de vampirismo en los Balcanes de tanta repercusión en la Europa de entonces que el término serbio vampir entró en prácticamente todas las lenguas occidentales. Por fin teníamos una palabra común para designar a un monstruo cuya génesis se pierde en la noche de los tiempos, hijo de la noche, instrumento de los tiempos. 

Su edad de oro fue indudablemente el siglo XIX, y a éste se ha consagrado Vampiros(Mondadori), una bellísima antología a cargo de Rosa Samper y Óscar Sáenz, ilustrada con gusto exquisito y perverso por Meritxell Ribas. Durante el Romanticismo, los señores de la noche se convirtieron en musas obscuras de poetas y narradores de toda laya. De los primeros, este volumen recupera dos famosas composiciones, una de Charles Baudelaire (Las metamorfosis del vampiro), otra de Lord Byron (El Giaour). Curiosamente, este último sirvió de modelo para el primer vampiro con nombre propio de la literatura. La historia, de tan conocida, quizás no merezca recordarse: en el verano de 1816, en Villa Diodati, a orillas del Lago Leman, un grupo de amigos y no tan amigos apostaron entre sí a ver quién escribía el cuento más terrorífico; los dos autores de mayor experiencia (Percy B. Shelley y Lord Byron) abandonaron el juego sin concluir nada, mientras Mary Shelley, esposa del primero, se embarcaba en Frankenstein o el moderno Prometeo, y John William Polidori, secretario del segundo, escribía El vampiro, con un protagonista, también Lord, modelado a imagen y semejanza de Byron. En el distinguido y desalmado Lord Ruthven, Polidori volcó toda su admiración por Byron, que era mucha, y todo su desprecio, que no era menos. 

La antología reúne a narradores procedentes, de Este a Oeste, de Rusia, Alemania, Francia, Escocia, Irlanda y Estados Unidos. La cuota femenina está representada exclusivamente en la nómina de personajes. De Edgar Allan Poe se incluye Berenice, un caso de locura más que de vampirismo, en torno a un hombre -“Mi nombre de pila es Egaeus; no mencionaré mi apellido”- obsesionado con la prominente dentadura de una prima suya, a quien está prometido en matrimonio. Difícil decir quién es el auténtico monstruo. La presencia de Carmilla -protagonista del magnífico relato homónimo de Joseph Sheridan Le Fanu- era casi obligatoria, no sólo por ser la vampira más famosa de las letras universales, sino porque en su historia bulle el componente sexual que ha ido adhiriéndose al mito. Y es que el vampiro se connotó en fecha temprana y, de ser la enésima destilación del Mal, pasó a encarnar lo oculto, lo silenciado, lo prohibido, el tabú. Para la escuela psicoanalítica, el vampiro simboliza diversas formas retorcidas del deseo; para Gérard Lenne, Drácula sería un “Don Juan de Ultratumba”. 

Aunque la imagen más difundida sea la del aristócrata decadente canonizada por la novela de Bram Stoker, el vampiro es una criatura proteica con una portentosa capacidad de adaptación a cualquier circunstancia y latitud, a cualquier tiempo e intención. En La dama pálida, Alexandre Dumas nos lleva a los Cárpatos, cuna y tumba de los vampiros de mayor nombradía: la protagonista es una noble polaca a la que se disputan dos hermanos que son, como el día y la noche, un pozo de luz el uno, un pozo de sombras el otro. En El parásito, Arthur Conan Doyle trenza una sólida trama en torno a un vampiro psíquico, que no sorbe la sangre de su víctima, sino la voluntad. En El Horla, Guy de Maupassant lo dibuja como una presencia invisible, más fantasma que otra cosa. En Vi de Nikolái Gógol, en cambio, el vampiro es uno más -ni siquiera el más peligroso entre ellos- en una estirpe de brujas, trasgos, gnomos y otras ramas desgajadas de un mismo tronco legendario… 

Puesto que están en todas partes, el lector haría bien en recordar la advertencia de Van Helsing: los seres que llamamos vampiros existen.

Fuente: JOSÉ ABAD / GRANADA | 09.01.2012

El Fin del Mundo y las profecías Mayas 2012: Es una historia falsa?

El error se originó en la década del 70 de la mano del escritor estadounidense, Frank Waters, según dicen; pero yo pregunto es imposible que exista un fin del mundo en nuestro planeta. Por la historia sabemos que existieron situaciones catastróficas en la época de los dinosaurios lo cual ocasiono su desaparición. Lo mismo se habla de una gran inundación producto de un diluvio universal, donde solo Noe y su familia, junto con animales emparejados sobrevivieron.

También en años recientes hemos observados , en varios países del mundo, terribles terremotos y tsunamis.

Ahora yendo al punto de este pronostico que tiene relación con la predicción maya hay muchas dudas de que sea verdad o No existen pruebas científicas de que el llamado “Fin del mundo”, llegue este año 2012 y sea de una manera rápida y mortal para todo ser humano.

Abajo podemos recordar algunas escenas de una película (“2012”), que muestra una forma en que puede ser el fin del mundo donde ninguno de nosotros sobreviviría y la tierra podría desintegrase y/o formar un nuevo planeta y repetir el ciclo original de creación que se cree por hipótesis  científicas.

Ya veremos como se desenvuelve este misterio; mientras tanto comparto con ustedes este interesante articulo periodístico y algunas fotos y vídeo que nos aclaran mejor sobre una probable o improbable forma o hecho que pueda suceder este 2012. Mientras tanto No es mala idea que tengamos todas nuestras vidas ordenadas , vivir de manera positiva, justa y llevándonos bien con todos; sin importar que el fin del mundo sea mañana o dentro de mil años.

Hasta siempre.

CTsT.

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México, Fin del mundo, Mayas

Pirámide de Chichen Itza, símbolo de la cultura maya. (AP)

Es la mentira más grande del mundo que se haya inventado”. Quien pronuncia esta tajante afirmación es Antonio Vázquez, el “Brujo Mayor” de México. Se refiere nada menos que al gran acontecimiento que muchos esperan con gran expectación para el próximo 21 de diciembre en que, según una supuesta profecía maya, el mundo habrá llegado a su fin ese día y solo nos quedaría arreglar nuestros asuntos y prepararnos para esa fecha. Una profecía, por cierto, que ha originado decenas de libros, historias, novelas y hasta una película que ha enriquecido a muchos a costa de demasiados incautos.

Por supuesto que un atento lector reparará en que Vázquez, quien cada año anuncia sus predicciones para los próximos 365 días y que en contadas ocasiones (demasiado pocas) ha atinado, no es la persona más indicada para paliar el miedo. Pero existen voces más autorizadas que también han negado que tan publicitado apocalipsis ocurra. Y entonces, ¿de dónde viene tanto barullo?

EN EL PRINCIPIO, UN LIBRO
Como una bola de nieve cuesta abajo, el error se originó en la década del 70 de la mano de un escritor, Frank Waters, y desde entonces ha seguido rodando y no ha parado de crecer hasta nuestros días. En su libro “México místico” (1975), Waters (que llegó a recibir una subvención de la Fundación Rockefeller para sus ‘investigaciones’) mezcló sus propias teorías sobre el pasado de México y el de Mesoamérica con otras provenientes de la astrología, profecías milenarias y el continente perdido de la Atlántida. Su libro logró tanto éxito que de inmediato tuvo continuadores, imitadores y hasta rectificadores. Pero ninguno cuestionó la existencia de la profecía misma.

Tal es la confusión y el temor que este anunciado cataclismo ha generado (alimentado, por cierto, recientemente por un pastor evangélico que también anunció el fin del mundo para octubre pasado) que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México, uno de los centros de investigación social más prestigiosos del mundo, creyó necesario aclarar las cosas. En un ciclo de conferencias organizado a principios de diciembre pasado, y en el que participaron sus más reconocidos investigadores (astrofísicos, historiadores y epigrafistas) se ha puesto los puntos sobre las íes: no hay en torno a la supuesta profecía (¡ni siquiera hay una profecía!) una mala interpretación, sino un deliberado interés de parte de ciertos ‘profetas’ modernos en crear alboroto al anunciar una hecatombe. Así de simple.

El historiador y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Erik Velásquez, toda una autoridad en la cultura maya, ha explicado que lo de Waters es una “mezcolanza de creencias”. “En su libro asegura que los glifos del monumento 6 de Tortuguero, en Tabasco, anuncian el supuesto fin de un Quinto Sol (que es un concepto mexica, no maya) y la llegada de una nueva humanidad o Sexto Sol”, precisa. O sea, el final de una era y el comienzo de otra. Una ‘nueva era’ que, según Velásquez, ha rendido pingües ganancias a quienes se han dedicado a escribir sobre ella.

Quienes también han dicho lo suyo han sido los epigrafistas. Según estos especialistas, los mayas crearon un calendario con base en un período de 400 años, denominados ‘baktunes’; cada era está compuesta de 13 ciclos de 400 años que sumaban 5.125 años y, según su cuenta, la era actual concluía en diciembre del 2012.

UNA RECREACIÓN
Lo que enseña la historia y la arqueología es que desde que se tiene memoria, señala la historiadora Laura Caso Barrera, distintas culturas y pueblos han tomado otras creencias y profecías y las han interpretado según su propia visión. Es lo que sucedió en el siglo XVIII con los descendientes de los mayas quienes, después de la conquista, se dedicaron a escribir estos libros en los que relatan la historia de su civilización. Ahí se encuentra la única profecía sobre el fin del mundo que se conoce de esta cultura y que no es sino una recreación de otra del siglo III a.C., que a su vez retoma otra de origen babilónico, precisa la investigadora mexicana.

El astrofísico Jesús Galindo, también de la UNAM, aclaró que aunque los mayas fueron grandes astrónomos, nadie, ni los mayas ni nosotros con toda nuestra tecnología y ciencia moderna, podríamos predecir el fin del mundo. Pero si, por alguna razón, arqueólogos, historiadores y científicos, además de este cronista, se equivocaran, pues solo queda excusarse y decir que nadie es perfecto (a excepción de los mayas, claro está). Aunque no haya nadie a quién decírselo.

* JORGE MORENO MATOS, 08 de enero de 2012

La increíble historia de un submarinista en la II Guerra Mundial

Hace setenta años, el submarino británico HMS Perseus chocó contra una mina italiana cerca de la isla griega de Kefalonia, dando origen a una de las historias de supervivencia más extraordinarias de la II Guerra Mundial, pero también una de las más controvertidas.

Botadura del HMS Perseus en mayo de 1929.(El HMS Perseus fue botado por primera vez en mayo de 1929.)

Las aguas claras del Mediterráneo eran durante aquellos años una trampa mortal para los submarinos británicos.

Algunos eran bombardeados desde el aire, otros, detectados con sonar y alcanzados con cargas de profundidad, y muchos, quizás la mayoría, destrozados por minas.

Dos quintas partes de los submarinos que se aventuraron en el Mediterráneo fueron destruidos y cuando uno se hundía, se convertía en un ataúd colectivo. Lo normal era que muriera toda la tripulación.

De hecho, durante toda la guerra solo se produjeron cuatro escapes con vida de submarinos británicos que habían sido alcanzados por alguna bomba. El más destacado de aquellos se produjo el 6 de diciembre de 1941, cuando el HMS Perseus se hundió hasta el lecho marino.

Enigma

John Capes.Como hijo de diplomático, se esperaba de John Capes que llegara en la Armada a algo más que mecánico de bajo rango.

Cuando abandonó su base en Malta a finales de noviembre, el HMS Perseus transportaba a 59 tripulantes y dos pasajeros, uno de los cuales era John Capes, un fogonero de la Armada de 31 años en ruta hacia la ciudad egipcia de Alejandría.

Alto, moreno, guapo y un poco enigmático, Capes estudió en el londinense Dulwich College, y como hijo de diplomático lo natural era esperar que se desempeñara en la Armada como oficial, en lugar de como uno de los mecánicos de menor rango, encargado de vigilar los motores.

En la desapacible noche invernal del 6 de diciembre, el Perseus había emergido a la superficie, a 3 kilómetros de la costa de Kefalonia, para recargar sus baterías, protegido por la oscuridad y preparado para un día más bajo el agua.

Según artículos de prensa que escribió más tarde Capes o en los que contribuyó, estaba descansando sobre un camastro hecho a partir de un lanzatorpedos cuando, sin previo aviso, se produjo una explosión devastadora.

El barco se retorció, se hundió y tocó fondo con lo que Capes llamó una “sacudida espeluznante”.

Su camastro se elevó y lo lanzó hasta la otra punta del compartimento. La luz se fue.

Capes intuyó que habían chocado contra una mina. Se dio cuenta de que podía levantarse, alcanzó a tientas una linterna. Con el aire cada vez más irrespirable y con el agua entrando en la sala de máquinas, encontró “una decena de cuerpos destrozados”.

Pero eso fue todo lo que pudo ver. La puerta de la sala de máquinas se cerró por la presión del agua al otro lado. “Empezó a crujir por la fuerza de la presión y comenzó a filtrarse el agua”, dijo Capes.

Consiguió conducir a la escotilla de escape a otros mecánicos que mostraban signos de vida y se vistieron con un traje de escape, hecho de goma, y equipado con una botella de oxígeno y unas gafas de buceo.

SUPERVIVIENTES BRITÁNICOS DE SUBMARINOS HUNDIDOS EN LA II GUERRA MUNDIAL

  • El HMS Umpire naufragó en Norfolk, Inglaterra, el 19 de julio de 1941. Supervivientes: 14-15.
  • El HMS Stratagem naufragó cerca de Malaca, en Malasia, el 22 de noviembre de 1944. Supervivientes: 10.
  • El HMS Perseus naufragó cerca de Kefalonia, Grecia, el 6 de diciembre de 1941. Supervivientes: 1.
  • El HMS P32 naufragó cerca de Trípoli, Libia, el 18 de agosto de 1941. (Sus restos fueron descubiertos en 1999). Supervivientes: 2.

Este equipo solo había sido probado hasta una profundidad de 30 metros. El indicador de profundidad marcaba más de 80 metros, y por lo que Capes sabía, nadie había podido salvarse a una distancia tan grande de la superficie.

De hecho, el indicador estaba roto y marcaba una profundidad 30 metros mayor, pero el tiempo se acababa y cada vez era más difícil respirar.

Inundó el compartimento y con gran dificultad retiró las tuercas dañadas de la escotilla.

Empujó fuera de la escotilla a sus compañeros heridos y antes de salir él mismo, tomó un último trago de su botella de ron.

“Me dejé ir y el oxígeno me elevó rápidamente. De repente estaba solo en la profundidad del mar”.

“El dolor se volvió desesperante, parecía que mis pulmones y todo mi cuerpo iban a reventar. Me empecé a marear con esta agonía. ¿Cuánto más puedo durar? me pregunté”.

“Entonces, de un momento para otro, salí a la superficie y quedé flotando en la cresta de una ola”.

Pero a pesar de haber culminado con éxito el mayor escape de las profundidades conocido hasta entonces, su lucha por sobrevivir no había concluido.

En la oscuridad, alcanzó a ver unos acantilados blancos y se dio cuenta de que nadar hasta ellos era su única opción.

Incredulidad

SubmarinistaEl submarinista Kostas Thoctarides y su equipo encontraron los restos del HMS Perseus en 1997.

A la mañana siguiente, dos pescadores le encontraron inconsciente en la orilla de Kefalonia.

Durante los siguientes 18 meses, fue trasladado de una casa a otra para burlar a los soldados enemigos de Italia, que ocupaban la isla.

Perdió 32 kilos de peso y se tiñó su pelo de negro en un esfuerzo por pasar desapercibido.

“Siempre, en un momento de desesperación, algún residente, por muy pobre que fuera, arriesgaba su vida y la de su familia por mi familia para protegerme, en un gesto de patriotismo y solidaridad”, recordaría más tarde Capes.

“Incluso hubo una familia que me dio una de sus posesiones más valiosas, un burro llamado Mareeka. Solo me pusieron una condición: tuve que jurar solemnemente que no me lo comería”.

Finalmente, fue evacuado de la isla en un barco pesquero en mayo de 1943, en una operación clandestina organizada por la Armada Real británica.

Llegó a Turquía tras un viaje tortuoso y arriesgado de 640 kilómetros y desde allí llegó a Alejandría para volver a retomar su servicio en un submarino.

A pesar de que fue condecorado con una medalla por su escapada, la historia de Cape era tan extraordinaria que mucha gente, tanto dentro como fuera de la Armada, la puso en duda.

¿Estuvo realmente en el submarino? Después de todo, él no figuraba en la lista de personas que embarcaron. Y los comandantes del submarino habían recibido la orden de atornillar desde el exterior las escotillas de escape para evitar que se abrieran en caso de ser alcanzados por una carga de profundidad.

No había testigos y siempre se le consideró un gran contador de historias. Además, modificó algunos detalles de su relato escrito.

Y era difícil creer que el indicador de profundidad marcara 80 metros.

John Capes murió en 1985 pero la veracidad de su historia no fue confirmada hasta 1997.

Tras varias inmersiones en los restos del Perseus, Kostas Thoctarides descubrió el lanzatorpedos en el que dormía Capes, la escotilla y el compartimento exactamente como él los había descrito, y por si fuera poco, la botella a la que dio aquel fortalecedor trago de ron.

 

* Por Tim Clayton, Historiador militar